miércoles, 4 de marzo de 2009

Julio de 1936. Vicálvaro detiene un golpe de Estado


A continuación vamos a explicar uno de los episodios de nuestra historia más cercana y quizás de los más desconocidos. La realidad es, que en el Estado español, especialmente en Castilla, hay muchos tapujos y miedos a la hora de hablar de lo que sucedió durante la primera mitad del siglo XX y los enfrentamientos sociales que hubo, los cuales desembocaron en la tragedia de la Guerra Civil. Desde este blog, ya avisamos desde el primer día que la historia nunca se escribe de manera neutral y no vamos a jugar también nosotrxs a esconder nada. Nuestro humilde punto de vista es que el conflicto que se vivió entre el 36 y el 39 no fue simplemente una guerra entre hermanxs, como se suele decir a menudo, sino que, a pesar de la relevancia de las rencillas personales en el conflicto, creemos que las causas trascendían más allá y que existían bandos diferenciados, los cuales no son comparables entre sí, ni por sus ideologías, ni por sus actitudes.


La intensidad de la vida política a principios de siglo era considerable. Las condiciones sociales en las que se veía sumida la clase obrera y el campesinado producían un malestar social muy elevado. Por otro lado, diferentes ideas políticas habían ido nutriendo la sociedad castellana desde finales del siglo XIX: demócratas, federalistas, socialistas, anarquistas... En lo que toca a nuestro pueblo, las ideas que habían calado en parte de lxs campesinxs y obrerxs fueron el socialismo que promulgaba entonces el PSOE y el anarquismo de la CNT. Ambas organizaciones tuvieron su sede en la Avenida Real hasta el triunfo del fascismo en la Guerra Civil, cuando se ilegalizaron las organizaciones obreras(*) y se estableció en la misma calle la sede del sindicato vertical franquista, la CNS. Por cierto que también se estableció en la Plaza una sede de la Falange, en el mismo lugar donde curiosamente hoy reside la sede del PP y una entidad bancaria. Paralelismos históricos que no dejan de ser graciosos y que nos recuerdan que la llamada Transición no ha cambiado tantas cosas como creemos.



En este estado de cosas, la tensión social iba en aumento y el Vicálvaro proletario respondía contra los símbolos de la opresión que sufrían a diario. Ejemplos de ello son el recibimiento que parece ser que tuvo Gil Robles, líder derechista de la CEDA, cuando apareció a visitar nuestro pueblo y fue acompañado hasta la estación de tren por una lluvia de verduras y todo tipo de objetos, o el hecho de que las religiosas del convento, las cuales ya habían recibido insultos y alguna pedrada en sus ventanas, tuvieran que salir de Vicálvaro escoltadas por la Guardia de Asalto debido al temor de sufrir un estallido de ira popular en plena época del anticlericalismo de la República. Incluso la misma Guardia Civil tuvo que pedir ayuda a los militares del cuartel para que protegieran su sede en la Avenida Real pocos días antes del comienzo de la Guerra.



El estallido de la Guerra Civil parecía cada vez más inminente y eso lo tenían en cuenta las organizaciones obreras, que se mentalizaron para afrontar lo peor que pudiera venir. El golpe de Estado se venía preparando hacía meses por parte de militares rebeldes que habían hecho su carrera en África, apoyados por las élites terratenientes y ante la expectación de la clase burguesa dividida que no sabía bien como afrontar las cosas y hacia que bando arrimarse. La mayoría de militares ya tenía noticias de lo que se estaba preparando y así pasó en el cuartel de Vicálvaro, donde el Coronel Jefe, Manuel Thomas Romero, empezó a replegar las tropas y comunicó a los oficiales y suboficiales su intención de sumarse al alzamiento golpista contra las clases populares y la República burguesa, dando la oportunidad de marchar a quienes no estuvieran de acuerdo. Algunos oficiales y la mayoría de suboficiales lo hicieron, aún así el acuartelamiento de Vicálvaro, sede del Regimiento de Artillería Ligera, se sumó el día 18 a la rebelión militar.



Por su parte, las organizaciones obreras estaban a la expectativa. El día 17 de Julio llegan las primeras noticias al Comité de Defensa de la CNT, que se encuentra en una reunión de valoración sobre la huelga de la construcción que está viviendo entonces Madrid. Al principio se toma como otro rumor más de tantos que corrían en aquellos meses, pero rápidamente se contrasta la información y se organizan turnos de guardia en las barriadas obreras de Madrid. Aquella noche, el centro de la villa está lleno de militantes obrerxs expectativxs y armadxs, que pasan la noche en vela hasta que a las 8 de la mañana del 18, la radio da la noticia que confirma la rebelión militar en Marruecos y gran parte de la península. Las reuniones se suceden, se necesitan armas y organizarse, e inmediatamente se piensa en liberar a lxs presxs para que puedan ayudar a la lucha. El Comité de Defensa inicia una actividad frenética; se asaltan armerías, se incautan los automóviles necesarios (el sindicato de taxistas ya había cedido unos cuantos), etc. El ir y venir de los delegados barriales es constante y se empiezan a organizar grupos de obrerxs para acudir a focos de rebelión de toda la comarca como los cuarteles de la Montaña, Campamento, Vicálvaro, Carabanchel, Getafe... A Vicálvaro, pronto llegarán a ayudar milicianos de Vallecas y Coslada principalmente. Les esperan las cuatro ametralladoras que se han preparado en el cuartel apuntando contra el pueblo.



Finalmente, el día 19 las fuerzas obreras, donde destacan la CNT y la UGT, se lanzan contra los cuarteles con las pocas armas que han reunido y se suceden enfrentamientos terribles. Las milicias tienen cercados todos los cuarteles de la Tierra de Madrid, que van cayendo uno detrás de otro y con ellos nuevas armas para continuar la lucha. En Vicálvaro llegará a aparecer un avión republicano que lanzaría un par de bombas contra el cuartel, pero se retiraría ante el fuego de las ametralladoras. El día 20 cae el cuartel más importante, el de la Montaña, y ante esto Thomas plantea la rendición. Habían sido dos días de cerco al cuartel y una tensión constante, probablemente con una gran cantidad de soldados favorables a las fuerzas obreras, con peligro de desobedecer las órdenes. Hacía la 1 de la tarde, aparecen los Guardias de Asalto de la República para llevarse detenidos a los oficiales, algunos de los cuales son fusilados, no siendo el caso de Thomas, quien parece ser que murió meses más tarde en una prisión de Valencia. El cuartel ha caído y ahora la artillería vicalvareña será decisiva para los posteriores capítulos de la guerra.



Al amanecer el día 21 la derrota del golpe fascista parece segura. Las posturas se radicalizan ante la intensidad del conflicto. En Vicálvaro, la Iglesia es saqueada y quemada y se realizan diferentes ejecuciones políticas. Se confiscan diferentes fincas para cultivar cereales para el pueblo y más tarde se utilizará la Iglesia como granero para guardar la producción. Por su parte, el convento hará las veces de hospital improvisado. Se avecinan tiempos duros para la población vicalvareña, ya que el cerco que el fascismo tiene sobre Madrid se irá haciendo cada vez más grande, entrando entre los planes militares llegar a la capital atravesando nuestro pueblo y Vallecas. Debido a ello, en el mes de noviembre será enviada a Vicálvaro la IX Brigada Internacional. Pero eso ya es otro capítulo aparte.



(*)La CNT había estado ya ilegalizada durante la dictadura de Primo de Rivera, y la República tampoco fue la panacea ya que muchos militantes permanecían en las prisiones y muchas publicaciones censuradas.



Bibliografía:

GUZMÁN (De), E. Madrid rojo y negro. Ed. Anaya-Oberón, Madrid 2004.

VV.AA. (Vicus Albus) Historia de Vicálvaro. Ayuntamiento de Madrid, 1987.

lunes, 9 de febrero de 2009

La formación de nuestra comarca: la Tierra de Madrid

El título de este artículo tiene quizás poco que ver con el contenido del mismo, pero ha sido la curiosidad por encontrar los orígenes de este nombre el que nos ha llevado a investigar sobre la estructuración territorial medieval. El caso es que, con el paso al nuevo modelo de Comunidades Autónomas, se hizo una nueva estructuración de las comarcas que componen la actual provincia institucional de Madrid. De esta manera, lo que siempre se había venido llamando la Tierra de Madrid, nos aparece hoy en día bajo la denominación de Área Metropolitana de Madrid. Un nombre mucho más moderno, y que va mucho más con el estilo del Gran Madrid que han construido en las últimas décadas, a golpe de ladrillo y talonario, la alianza de tecnócratas y burgueses herederos del despliegue económico de finales del franquismo. Desde el humilde espacio que nos queda en esta bitácora, intentaremos llamar a las cosas por su nombre. Pero, ¿de dónde viene el nombre de Tierra de Madrid?

En el año 1085, durante la mal llamada Reconquista (nombre que pretende glorificar el expansionismo imperialista de la oligarquía de los reinos cristianos del norte peninsular) llevada a cabo por Alfonso VI de Castilla y de León, llega hasta Madrid, ciudad que es arrebatada a los musulmanes que la habían fundado. A partir de entonces, el territorio de Madrid es anexionado a Castilla, bajo la estructura de comunidad de villa y tierra, y se le entregarán sucesivos fueros legales por parte de la corona. Durante la repoblación castellana de los territorios conquistados es común otorgar el estatus de comunidad de villa y tierra, que no es más que una legislación favorable al gobierno de la ciudad mediante el Concejo, cosa que lo hacía la repoblación más atractiva que si hubiera sido un señorío o un realengo. Por tanto, la Villa de Madrid y su Tierra (el alfoz), quedaban establecidas en Concejo Real mediante el fuero de 1118. Unos años más tarde, se otorgarán a Madrid todos los montes y sierras entre la villa y Segovia, hecho que supone el inicio de los conflictos entre las dos villas.(1)

En 1202, un nuevo Fuero popular, realizado por lxs vecinxs, declara a Madrid como Concejo Libre, dependiente de la Corona de Castilla, instaurándose así un tipo de soberanía municipal basada en la representación de las diez parroquias o barrios de Madrid, así como de sus arrabales, y representantes de las aldeas de la Tierra o alfoz de Madrid. El Concejo tiene potestad sobre la administración de la justicia, la recaudación de impuestos, la fijación del precio de los alimentos y la distribución de cargos locales. Y de cargos locales hay unos cuantos, ya que el Concejo está formado por una burocracia excesiva de regidores, seismeros, voceros, pesquisidores, alguaciles, jurados del rey y mayordomos de alfoz. A su vez, existen pequeños concejos aldeanos para tratar temas más cercanos y menos trascendentales. Las aldeas están obligadas a contribuir a los gastos del Concejo y los servicios aprobados por la Corona, además de aportar hombres a las milicias cuando se presenta alguna campaña militar.

El Concejo, a parte de la Villa de Madrid, se divide en tres sexmos o conjuntos de aldeas dentro del alfoz: el de Aravaca, el de Villaverde y el de Vallecas. Este último, incluye las siguientes aldeas: Alcobendas, Canillas, Canillejas, Coslada, Chamartín, San Fernando, San Sebastían, Rivas, Vacíamadrid, Vallecas, Velilla, Vicálvaro; y despoblados: Ambroz, Burillo, Dos Casas, Fuente el Fresno, Fuentidueña, Huertamojones, Galápagos, Mesones, Rejas, San Cristóbal y Torre del Campo. Hay que tener en cuenta también que la manera de entender la propiedad y el territorio era diferente en el Antiguo Régimen, por eso entre el territorio del Concejo también habían pequeños terrenos de realengo, de señorío y baldíos. El modelo creado mediante los sexmos era bastante injusto, si tenemos en cuenta que cada sexmo pagaba a partes iguales los impuestos junto con la Villa, lo que significaba que las partes más desfavorecidas del alfoz pechasen igual que un Madrid más rico, hecho que provocaba una ligera tensión entre Villa y Tierra. Lo único aparentemente igualitario en todo el asunto era la figura del seismero, representante del sexmo, cuyo cargo era electo, temporal y sólo remunerado en las dietas. El primer seismero vicalvareño que nos representó en Madrid fue un tal Ferrand (Fernando) Pérez.

En el año 1346, la Corona impondrá un nuevo fuero, encuadrado dentro de las medidas centralizadoras que Alfonso XI está aplicando por toda Castilla. El Concejo abierto es sustituido por un nuevo Concejo  cerrado formado por 12 regidores elegidos por la Corona, pertenecientes a una nobleza urbana que irá aumentando progresivamente su poder. Además, el cargo se convertirá en hereditario, lo que significa que durante siglos el poder de Madrid está en manos de familias nobiliarias como los Luzón o los Vargas; los Florentinos Pérez de aquel entonces. También significará el inicio de una oposición formada por la nobleza menos favorecida y los pecheros, esto es, todos aquellos estratos de la sociedad que pagaban impuestos (pechaban), como por ejemplo los artesanos, comerciantes, campesinos, bachilleres, etc. Esta oposición se agravaba si tenemos en cuenta que la codiciada figura de los procuradores, encargados de representar la Comunidad en las Cortes reales, eran elegidos por el regimiento. Además, a partir de 1425, en una estrategia real de acercamiento a las ciudades, se puso el sueldo de los procuradores a cuenta real. Todos estos pequeños conflictos, entre nobleza y pecheros, entre Villa y Tierra, o entre Comunidades y Corona, nos pueden ayudar también a comprender el posterior conflicto de la Revolución comunera que se dio en toda Castilla el 1521.


La Revolución de los Comuneros en la Villa de Madrid y Vicálvaro

[...]Común es el sol y el viento, común ha de ser la tierra, que vuelva común al pueblo, lo que del pueblo saliera.


A pesar de que es necesario hacer un estudio más en profundidad, y de la carencia de fuentes sobre lo que ocurrió en nuestro pueblo, podemos realizar una aproximación respecto a lo que pasó en la Villa de Madrid. No nos detendremos tampoco, por no alargarnos, a explicar los motivos, el contexto o el desarrollo de la Revolución de los Comuneros de Castilla, sino que iremos directamente a relatar algunos de los hechos que conocemos en nuestra comarca.

La relación con Carlos I no fue buena en ningún momento, debido a la negativa de éste a hacer presencia en tierra castellana, ya que se encontraba más ocupado en sus empresas imperiales europeístas que en atender Castilla (¿Hace falta mencionar algún paralelismo político con la actualidad?). El Concejo madrileño, por su parte, se niega a levantar los pendones en honor a Carlos I, cuando este es coronado. No se dignará a aparecer por la Villa hasta 1517, un año después de lo que había prometido. Su llegada fue, aún así, celebrada con distintos festejos.

El conflicto de las Comunidades se desató a partir del intento del monarca de aprobar un servicio extraordinario en 1520, para financiar sus guerras en Europa. Madrid se negará a pagar el servicio y se alzará, al compás de las demás ciudades castellanas que se estaban levantando(2), el 18 de Mayo de ese año, acudiendo al Alcázar para coger las armas que se pudo. No hubo derramamiento de sangre por no encontrarse presente el encomendado del Alcázar, Francisco de Vargas, oligarca fiel al rey. El 21 de Junio, oligarcas y comuneros elaboran un pacto de respeto mutuo, gracias a la mediación de los regidores Luzón y Zapata, donde se firma la fidelidad del Alcázar a los vecinos del municipio y el compromiso de no introducir más tropas reales en Madrid. A pesar de ello, la tensión crecerá y los comuneros intentarán tomar de nuevo el Alcázar en Julio, consiguiéndolo finalmente el 31 de Agosto.

De esta manera, los comuneros madrileños toman la totalidad de las armas y forman doce escuadras de veinte hombres cada una, para enviarlas en apoyo a las batallas que el movimiento revolucionario estaba librando en Segovia y la Tierra de Campos, contra las tropas reales y la alta nobleza. Estas tropas, al mando de Zapata, estarán formadas por toda la amalgama de la sociedad madrileña, desde campesinos y artesanos, hasta algunos hidalgos y otros miembros de la pequeña nobleza urbana. La Villa de Madrid también participará en la revolucionaria Junta de Tordesillas y después en la de Valladolid, un verdadero contrapoder al ejercido por las Cortes Reales. No hemos encontrado datos por lo que se refiere a nuestro pueblo, pero teniendo en cuenta el carácter popular de la revolución, por un lado, junto con la obligación de las aldeas de contribuir a las milicias de la Villa, cabe esperar que entre estas tropas se encontrara algún comunero vicalvareño. Aun así, intentaremos no realizar afirmaciones imprecisas, deseando poder tener algún día más información sobre la participación vicalvareña en el movimiento.

La Villa de Madrid resistiría dos semanas más tras la derrota de las fuerzas comuneras en Villalar, capitulando el 7 de Mayo de 1521, con una bajada de pantalones de la pequeña nobleza ante la monarquía, que evitó un mayor derramamiento de sangre. Aún así, sabemos que la aldea de Vallecas resistió heroicamente un tiempo más ante el avance de las tropas del monarca y la alta nobleza.


Bibliografía:

JULIÀ, S., RINGROSE, D., SEGURA, C. Madrid. Historia de una capital. Ed. Alianza, 1994.

VIZCAÍNO, J.A. Historia de la Villa de Madrid. De los orígenes a la actualidad. Ed.Optima, 2000.

VV.AA. (Vicus Albus) Historia de Vicálvaro. Ayuntamiento de Madrid, 1987.


(1)El expansionismo segoviano hacia el sur será constante a través de la cuenca del Manzanares con el objetivo de llegar hasta el Tajo. Las repoblaciones segovianas en diferentes aldeas de Madrid eran constantes y representaban la incorporación de más tierras para la villa de Segovia. Madrid se implicó enviando milicias a la batalla de Navas de Tolosa (1212), con el objetivo, entre otros, de que el monarca castellano se reafirmara en el fuero y les protegiera del expansionismo segoviano. El conflicto no se soluciona hasta que Fernando IV, primero, y Enrique II, después, introdujeran tierras de señorío entre las dos villas.

(2)La primera ciudad castellana en rebelarse fue, en el mes de Abril, Toledo.

miércoles, 7 de enero de 2009

Ambroz y los barrios de Vicálvaro

Normalmente, cuando consultamos información sobre los barrios de Vicálvaro por la red, aparecen simplemente dos; los que oficialmente están reconocidos como barrios del “Distrito”, estos son el Casco Antiguo (que corresponde a la mayor parte del territorio de Vicálvaro) y Ambroz.

Ante esta persistencia de dividir Vicálvaro en dos barrios, uno que ocupa casi todo el mapa y el otro, un antiguo concejo perteneciente al término municipal de Vicálvaro actualmente despoblado, se nos plantearon un par de cuestiones. La primera era investigar sobre la historia de Ambroz, y la segunda consistente en realizar una nueva división de los barrios de nuestro pueblo, que se correspondiera más con la realidad actual, sin ningún ánimo tampoco de que ésta fuera impuesta a nadie ni adoptada por el actual Ayuntamiento de Madrid. Nada más lejos.

El despoblado de Ambroz

En la Edad Media, el término municipal de Vicálvaro comprendía tres concejos: Vicálvaro, Ambroz y La Torre del Campo (este último quedó prácticamente despoblado desde el siglo XVI), además del despoblado de San Cristóbal, y tres términos de señorío; La Elipa, La Encomienda de Moratalaz, y el Monte de Coslada. El topónimo de Ambroz probablemente procede del árabe, e indicaría el nombre de algún musulmán converso implicado en la repoblación de Castilla. También hay quien opina que el vocablo tiene que ver con la palabra “campo”.

Hay indicios de que durante el siglo XV lxs vecinxs de Vicálvaro tenían que desplazarse a la parroquia de San Benito Abad en Ambroz, por falta de una iglesia propia, lo que nos hace pensar que, posiblemente, el Concejo era más antiguo que Vicálvaro,

Las fuentes sobre población más antiguas que tenemos (el archivo parroquial se perdió) nos indican que Ambroz contaba con una población de en torno a 60 vecinxs durante el reinado de Felipe II. Durante el siglo XVIII hubo una despoblación progresiva que provocó el abandono del pueblo, consumado ya a principios del XIX. Después de esta despoblación sólo se conoce que hayan pasado por Ambroz pastorxs y posiblemente algunxs presidiarixs que eran enviadxs aquí.

El pueblo de Ambroz contaba con unas pocas casas, un caserío señorial, la iglesia dedicada a San Benito Abad, dos ermitas, una dehesa para el ganado y dos arroyos rodeados de árboles. Hay quien atribuye la despoblación a la humedad producida por los arroyos, hecho que hubiera favorecido diferentes enfermedades, como el paludismo. Lxs ancianxs de Vicálvaro cuentan que era típica la realización de meriendas en las arboledas de Ambroz, las cuáles fueron taladas durante la contienda de la Guerra Civil (1936-1939). Los arroyos duraron algo más de tiempo, pero también acabaron por desaparecer, como la mayoría de arroyos del sureste de Madrid, canalizados o desvíados.

Hasta hace poco, todavía se podían ver ruinas del caserío de Ambroz, propiedad entonces del Marqués de San Leonardo - título actualmente en posesión de la Duquesa de Alba - situado junto a la iglesia. De la Iglesia se logró rescatar el campanario, la pila bautismal (ambos en la actual iglesia de Vicálvaro), el archivo parroquial (destruído posteriormente) y las columnas que fueron utilizadas para el Ayuntamiento de Vicálvaro. Nada queda ya en Ambroz, salvo algunas ruinas de este pasado, edificios recientes, algunos restos de la Guerra Civil y las minas de sepiolita, las cuales dejan ver , en los lagos que forman, la cantidad de agua que se esconde debajo de nuestra tierra. También nos quedan como recuerdo de un pasado no tan lejano, los caminos de tierra que conducían de Ambroz a Coslada y de Ambroz y Vicálvaro a la Alameda de Osuna.

¿Hace falta que hagamos mención al destrozo orquestado por la Comunidad de Madrid con la construcción de la R-3, carretera de peaje que no se utiliza casi y que correspondía más a intereses privados que a una necesidad real?¿Es preferible el denominado “progreso” a toda costa que mantener los vestigios históricos y naturales de nuestro pueblo? La respuesta la dejamos en manos de nuestrxs lectorxs.

Los barrios de Vicálvaro

Pues reflexionando sobre el tema, y sin ninguna voluntad específica como hemos dicho antes, hemos realizado un nuevo plano donde se demarcan los barrios que creemos que corresponden con la realidad de Vicálvaro. Posiblemente tengamos alguna incorrección o no guste esta división a la gente. Animaos a comentar y dar vuestra opinión. Hay que tener en cuenta que solamente hemos contado como barrios aquellos terrenos donde hay casas, no figuran los nombres de los terrenos de campo entre Rivas y Vicálvaro y entre Coslada y Vicálvaro ya que no los conocíamos. También hay que decir que el PAU del Sureste no está construido todavía. Por último también decir que dentro de lo que hemos puesto como "Ambroz" (nombre oficial) hay cuatro subdivisiones que no nos cabían, pero corresponden mejor a la realidad de nuestro pueblo: Ambroz, San Juan, Mil Viviendas y Anillo Verde.

Mapa actual:

Mapa que proponemos:


Bibliografía utilizada y más información sobre Ambroz en Internet:

- Texto encontrado en la web de amigos del Foro Cultural de Madrid.

- Artículo sobre Ambroz de la Asociación de Investigación Histórica Vicus Albus

martes, 6 de enero de 2009

La batalla naval de Vallekas

Bueno, este post no tiene que ver mucho con Vicálvaro, pero nos parecía interesante colgarlo porque es una demostración de vida asociativa y cultura de barrio en la actualidad.

Vallekas ha demostrado tener siempre ese espíritu vecinal y combativo que tanto anhelamos lxs que tenemos algo de conciencia social en Vicálvaro, y este pequeño documental nos parece un gesto a seguir en este camino. El documental se llama "25 batallas, una utopía" y cuenta la historia de la Batalla Naval de Vallekas.
Esperamos que os guste


Seguiremos escribiendo sobre Vicálvaro dentro de poco... Salud y feliz año!

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Algunos datos sobre la evolución demográfica y urbanística de Vicálvaro para comprender mejor la actualidad

A pesar de que hemos dicho que se poseen documentos de Vicálvaro más antiguos (cartas parroquiales, etc), nos centraremos en la Edad Contemporánea, por su cercanía en el tiempo.

Ya desde el siglo XVIII, nuestro pueblo comienza a ir recibiendo población de otras partes de Castilla, aunque sería demasiado arriesgado hablar de una primera oleada migratoria. También recibirá población de fuera del país, pero de una manera casi anecdótica a nivel de cifras.


A finales del siglo XIX, concretamente en 1894 la población es de 1.661 personas, de las cuales 627 vivían en las barriadas periféricas de Vicálvaro.


Llegado el siglo XX, con la instauración de la Fábrica de Cementos en 1923, y su puesta en marcha en el 1925, se producirá un mayor aumento poblacional, dentro de la tendencia de crecimiento existente desde el siglo anterior.


En la década de 1940-1950 se produce un descenso repentino en la población, debido a que Madrid se anexiona las barriadas de Las Ventas del Espíritu Santo, El Carmen, la Elipa y el Barrio de Bilbao, entre otras, lo cual no afectará sin embargo a la tendencia de crecimiento progresivo del municipio.


A pesar de contar ya desde los años veinte con la Fábrica de Cementos y otras industrias derivadas, (además de los pequeños talleres y las dos panificadoras), Vicálvaro vuelve a tener una expansión de nuevas industrias en los años 60, esta vez situadas en el cinturón industrial de Vicálvaro-Vallecas-Coslada-San Fernando. Ello conlleva, unido a la situación económica del Estado español, una oleada migratoria procedente principalmente del éxodo rural desde otras comarcas de Castilla, y en menor medida desde Extremadura y Andalucía. Todos ellos, lugares donde la gente abandona el campo para convertirse en el nuevo proletariado industrial. En sólo 10 años Vicálvaro pasara de tener 8.000 habitantes a 42.000, produciéndose un impacto migratorio impresionante. Mientras tanto, la actividad minera se mantiene y la agrícola ha comenzado a entrar en un retroceso imparable que le conducirá hacia la desaparición total en las décadas siguientes.


Con todo este volumen poblacional procedente de la oleada migratoria, se hace necesario buscar una salida para la problemática de la vivienda. Será entonces cuando se crearán las colonias de San Juan, Vilda, Ciudad del Sol y las Mil Viviendas. Éstas son viviendas de construcción típica de ladrillo visto de la época, de entre 30 y 60 metros cuadrados y que cuentan en ese momento con equipamientos nulos en el pueblo. A la especulación urbanística de los sesenta, le seguirá una frenada en la década siguiente debido a la mala comunicación con Madrid, la falta de equipamientos y la falta de puestos de trabajo. El ensanche del pueblo se produce también en el marco del Plan General del Área Metropolitana de Madrid de 1963, mediante el cual se pretende reorientar la conurbación, siguiendo pasos específicos para no mezclar los barrios del sur y este proletarios con las residencias del noroeste burguesas. En lo que refiere a nuestro pueblo, se procede a la remodelación del casco antiguo para mejorar la circulación, a la segregación de usos con la creación del polígono industrial en torno al ferrocarril y a la utilización predominante de la edificación abierta de las viviendas obreras. En el marco de la reestructuración del casco antiguo el alcalde de Madrid, García-Lomas, aprovecha en el año 1974 para demoler el edificio de nuestro Ayuntamiento, historia de la cual nos ocuparemos otro día, pero que supone todo un símbolo de la perdida de autonomía de nuestro pueblo, cuyo consistorio fue substituido primero por un parque de bomberos y después por la Junta Municipal del Distrito.



Unos cuantos planes de ordenación posteriores siguieron configurando el crecimiento del pueblo durante las décadas de los sesenta y setenta, adaptándose a la nueva situación que requería la inmigración masiva y el crecimiento industrial.


Los años 80 constituyen una época de reanimación de la vida política y asociativa vicalvareña. En referencia al urbanismo, este asociacionismo consigue gracias la lucha constante de los vecinos, ir arrancando mejoras en los equipamientos de Vicálvaro. Será en esta época cuando se pavimentarán gran parte de las calles de Vicalbarro, cuando se construirá el Parque de la Vicalvarada, el Polideportivo y el Centro Cívico Integrado, entre otros equipamientos públicos. Y también se seguirá construyendo. De ésta época es la Zona Residencial del Anillo Verde, situada al norte de la Calle Villablanca y donde se puede notar otro tipo de arquitectura nueva.


A principios de los 90 y hasta día de hoy, Vicálvaro está viviendo la segunda oleada migratoria de su historia. Esta vez, nuestras nuevas vecinas llegan desde países cada vez más lejanos, debido a la globalización del orden económico mundial y a la situación de miseria que se vive en muchas zonas del mundo por culpa del imperialismo económico occidental. La llegada más reciente de personas, procede principalmente de países como Marruecos, Perú, Colombia, Rumania y Ecuador, y suponen ya un 10% de nuestra población, la cuál es actualmente de 66.439 habitantes. Estos grupos poblacionales se concentran en torno a las viviendas construídas durante los años 60 y que sus dueños van abandonando debido al relevo generacional, ya que lxs hijxs de lxs vicalvareñxs de la anterior migración eligen otros pueblos como Coslada o San Fernando para independizarse, o las viviendas nuevas que se han ido construyendo en torno a Valdebernardo (en los 90) o Valderribas (ya en nuestra década). Sitios éstos últimos, que se van llenando sobretodo de la progresiva tendencia al abandono del centro de Madrid hacia la periferia. Estas dos recientes ampliaciones de nuestro pueblo merecen también mención aparte por el elevado ritmo especulativo que las ha llevado a realizarse y por el impacto ambiental y territorial causado, cambiando por completo la configuración tradicional de Vicálvaro. Como compensación se nos han dado parques secos y con un mantenimiento pésimo (La “Coña” Verde, o el Parque de Valdebernardo son claros ejemplos).


Por último, cabe mencionar algunas cifras sobre la actual situación de Vicálvaro. Nuestro índice de natalidad se está recuperando paulatinamente gracias a la llegada de la última oleada poblacional, y con ella también el índice de población joven que se calcula en torno al 17% (cinco puntos más que la media madrileña). Tenemos también un índice de envejecimiento poblacional un poco más reducido que la media madrileña, lo que sumado al factor anterior supone que somos uno de los pueblos de Madrid con más dinamismo demográfico, a pesar de que no se vea reflejado en el día a día por el hecho de habernos convertido en ciudad-dormitorio. La reconversión industrial, a raíz de la crisis económica de 1988, dejó una gran perdida de empleos en Vicálvaro y un descenso en la actividad industrial. La población de Vicálvaro es generalmente “mileurista” y la tasa de paro ronda el 25% de la población activa, siendo los sectores principales de empleo el sector servicios y la construcción. La renta per cápita en el año 2000 era de 11.723, a la cola de Madrid junto a Villaverde y Vallecas. La mayor parte de las casas habitadas en Vicálvaro tienen entre 30 y 60 metros cuadrados, seguidas por las de entre 60 y 90.


Eso es todo por hoy, los líos especulativos y las relaciones entre Junta Municipal y venta de terrenos públicos a empresas los dejaremos para otro día.




BIBLIOGRAFIA UTILIZADA:


VV.AA. Diágnostico desostenibilidad del distrito de Vicálvaro, Ayuntamiento de Madrid, 2005


VV.AA. (Vicus Albus) Historia de Vicálvaro. Ayuntamiento de Madrid, 1987