miércoles, 31 de diciembre de 2008

Algunos datos sobre la evolución demográfica y urbanística de Vicálvaro para comprender mejor la actualidad

A pesar de que hemos dicho que se poseen documentos de Vicálvaro más antiguos (cartas parroquiales, etc), nos centraremos en la Edad Contemporánea, por su cercanía en el tiempo.

Ya desde el siglo XVIII, nuestro pueblo comienza a ir recibiendo población de otras partes de Castilla, aunque sería demasiado arriesgado hablar de una primera oleada migratoria. También recibirá población de fuera del país, pero de una manera casi anecdótica a nivel de cifras.


A finales del siglo XIX, concretamente en 1894 la población es de 1.661 personas, de las cuales 627 vivían en las barriadas periféricas de Vicálvaro.


Llegado el siglo XX, con la instauración de la Fábrica de Cementos en 1923, y su puesta en marcha en el 1925, se producirá un mayor aumento poblacional, dentro de la tendencia de crecimiento existente desde el siglo anterior.


En la década de 1940-1950 se produce un descenso repentino en la población, debido a que Madrid se anexiona las barriadas de Las Ventas del Espíritu Santo, El Carmen, la Elipa y el Barrio de Bilbao, entre otras, lo cual no afectará sin embargo a la tendencia de crecimiento progresivo del municipio.


A pesar de contar ya desde los años veinte con la Fábrica de Cementos y otras industrias derivadas, (además de los pequeños talleres y las dos panificadoras), Vicálvaro vuelve a tener una expansión de nuevas industrias en los años 60, esta vez situadas en el cinturón industrial de Vicálvaro-Vallecas-Coslada-San Fernando. Ello conlleva, unido a la situación económica del Estado español, una oleada migratoria procedente principalmente del éxodo rural desde otras comarcas de Castilla, y en menor medida desde Extremadura y Andalucía. Todos ellos, lugares donde la gente abandona el campo para convertirse en el nuevo proletariado industrial. En sólo 10 años Vicálvaro pasara de tener 8.000 habitantes a 42.000, produciéndose un impacto migratorio impresionante. Mientras tanto, la actividad minera se mantiene y la agrícola ha comenzado a entrar en un retroceso imparable que le conducirá hacia la desaparición total en las décadas siguientes.


Con todo este volumen poblacional procedente de la oleada migratoria, se hace necesario buscar una salida para la problemática de la vivienda. Será entonces cuando se crearán las colonias de San Juan, Vilda, Ciudad del Sol y las Mil Viviendas. Éstas son viviendas de construcción típica de ladrillo visto de la época, de entre 30 y 60 metros cuadrados y que cuentan en ese momento con equipamientos nulos en el pueblo. A la especulación urbanística de los sesenta, le seguirá una frenada en la década siguiente debido a la mala comunicación con Madrid, la falta de equipamientos y la falta de puestos de trabajo. El ensanche del pueblo se produce también en el marco del Plan General del Área Metropolitana de Madrid de 1963, mediante el cual se pretende reorientar la conurbación, siguiendo pasos específicos para no mezclar los barrios del sur y este proletarios con las residencias del noroeste burguesas. En lo que refiere a nuestro pueblo, se procede a la remodelación del casco antiguo para mejorar la circulación, a la segregación de usos con la creación del polígono industrial en torno al ferrocarril y a la utilización predominante de la edificación abierta de las viviendas obreras. En el marco de la reestructuración del casco antiguo el alcalde de Madrid, García-Lomas, aprovecha en el año 1974 para demoler el edificio de nuestro Ayuntamiento, historia de la cual nos ocuparemos otro día, pero que supone todo un símbolo de la perdida de autonomía de nuestro pueblo, cuyo consistorio fue substituido primero por un parque de bomberos y después por la Junta Municipal del Distrito.



Unos cuantos planes de ordenación posteriores siguieron configurando el crecimiento del pueblo durante las décadas de los sesenta y setenta, adaptándose a la nueva situación que requería la inmigración masiva y el crecimiento industrial.


Los años 80 constituyen una época de reanimación de la vida política y asociativa vicalvareña. En referencia al urbanismo, este asociacionismo consigue gracias la lucha constante de los vecinos, ir arrancando mejoras en los equipamientos de Vicálvaro. Será en esta época cuando se pavimentarán gran parte de las calles de Vicalbarro, cuando se construirá el Parque de la Vicalvarada, el Polideportivo y el Centro Cívico Integrado, entre otros equipamientos públicos. Y también se seguirá construyendo. De ésta época es la Zona Residencial del Anillo Verde, situada al norte de la Calle Villablanca y donde se puede notar otro tipo de arquitectura nueva.


A principios de los 90 y hasta día de hoy, Vicálvaro está viviendo la segunda oleada migratoria de su historia. Esta vez, nuestras nuevas vecinas llegan desde países cada vez más lejanos, debido a la globalización del orden económico mundial y a la situación de miseria que se vive en muchas zonas del mundo por culpa del imperialismo económico occidental. La llegada más reciente de personas, procede principalmente de países como Marruecos, Perú, Colombia, Rumania y Ecuador, y suponen ya un 10% de nuestra población, la cuál es actualmente de 66.439 habitantes. Estos grupos poblacionales se concentran en torno a las viviendas construídas durante los años 60 y que sus dueños van abandonando debido al relevo generacional, ya que lxs hijxs de lxs vicalvareñxs de la anterior migración eligen otros pueblos como Coslada o San Fernando para independizarse, o las viviendas nuevas que se han ido construyendo en torno a Valdebernardo (en los 90) o Valderribas (ya en nuestra década). Sitios éstos últimos, que se van llenando sobretodo de la progresiva tendencia al abandono del centro de Madrid hacia la periferia. Estas dos recientes ampliaciones de nuestro pueblo merecen también mención aparte por el elevado ritmo especulativo que las ha llevado a realizarse y por el impacto ambiental y territorial causado, cambiando por completo la configuración tradicional de Vicálvaro. Como compensación se nos han dado parques secos y con un mantenimiento pésimo (La “Coña” Verde, o el Parque de Valdebernardo son claros ejemplos).


Por último, cabe mencionar algunas cifras sobre la actual situación de Vicálvaro. Nuestro índice de natalidad se está recuperando paulatinamente gracias a la llegada de la última oleada poblacional, y con ella también el índice de población joven que se calcula en torno al 17% (cinco puntos más que la media madrileña). Tenemos también un índice de envejecimiento poblacional un poco más reducido que la media madrileña, lo que sumado al factor anterior supone que somos uno de los pueblos de Madrid con más dinamismo demográfico, a pesar de que no se vea reflejado en el día a día por el hecho de habernos convertido en ciudad-dormitorio. La reconversión industrial, a raíz de la crisis económica de 1988, dejó una gran perdida de empleos en Vicálvaro y un descenso en la actividad industrial. La población de Vicálvaro es generalmente “mileurista” y la tasa de paro ronda el 25% de la población activa, siendo los sectores principales de empleo el sector servicios y la construcción. La renta per cápita en el año 2000 era de 11.723, a la cola de Madrid junto a Villaverde y Vallecas. La mayor parte de las casas habitadas en Vicálvaro tienen entre 30 y 60 metros cuadrados, seguidas por las de entre 60 y 90.


Eso es todo por hoy, los líos especulativos y las relaciones entre Junta Municipal y venta de terrenos públicos a empresas los dejaremos para otro día.




BIBLIOGRAFIA UTILIZADA:


VV.AA. Diágnostico desostenibilidad del distrito de Vicálvaro, Ayuntamiento de Madrid, 2005


VV.AA. (Vicus Albus) Historia de Vicálvaro. Ayuntamiento de Madrid, 1987